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Universo

El Sistema Solar comprende nueve planetas principales y sus satélites. Los más cercanos al Sol -uno de ellos, la Tierra- se parecen entre sí. Los más distantes difieren en volumen y composición.

Los planetas y sus satelites

Los nueve planetas principales del Sistema Solar giran alrededor del Sol, en sentido opuesto al de las agujas del reloj; los separan de esa estrella distancias que oscilan entre 45,9 millones de km como mínimo (en el caso de Mercurio) y 7.400 millones de km como máximo (Plutón). Los planetas telúricos están próximos al Sol. Más lejos giran los planetas gigantes y, más distantes aún, los planetas lejanos.

Los planetas telúricos

Estos cuatro planetas son muy similares entre sí; se los llama telúricos (palabra que significa "terrestres") por analogía con la Tierra. Todos están formados por roca y, en orden desde el Sol, son Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Tienen una superficie —la costra o corteza— sólida, y su tamaño es mediano: el más pequeño (Mercurio) tiene un diámetro inferior a 5.000 km; el más grande (la Tierra) casi 13.000 km. Estos planetas han evolucionado mucho desde que se formaron; perdieron una capa inicial de gases livianos y la atmósfera actual está constituida por gases que provienen de su interior.

Los planetas gigantes

Ubicados más allá de Marte y más voluminosos que los planetas rocosos, Júpiter y Saturno son verdaderos gigantes. El diámetro de Júpiter es unas once veces mayor que el de la Tierra; y el de Saturno, nueve veces más. Su densidad baja porque son, en esencia, esferas de gases.
Estos planetas no poseen superficie solida, sólo tienen un núcleo central de rocas y hielo. Han evolucionado poco desde su formación y conservaron su envoltura primitiva: una atmósfera espesa integrada por hidrógeno y helio (dos gases livianos). Giran muy rápido sobre sí mismos (entre 10 y 16 hs) y están rodeados de anillos de materia.

Los planetas lejanos

Después de Júpiter y Saturno, se suceden los tres planetas más alejados del Sol: Urano, Neptuno y Plutón. Urano y Neptuno son menores que Júpiter, y muy similares entre sí. Estan formados, fundamentalmente, por gases livianos y los rodean anillos. Se cree que su interior contiene una cantidad importante de hielo. Plutón, el más distante, es un caso especial: se asocia con los planetas rocosos por su pequeño tamaño (2.300 km de diámetro) y con los gigantes, por su baja densidad.

Los satélites naturales

Con excepción de Mercurio y Venus, los principales planetas del Sistema Solar poseen uno o varios satélites. Hoy se conocen más de sesenta. Veintisiete fueron descubiertos en fotografías tomadas por las sondas espaciales. Según su tamaño, los satélites se pueden clasificar en tres familias. Entre los más grandes estan : la Luna, los cuatro satelites principales de Jupiter (Io, Europa, Ganímedes y
Calisto, el satélite más rande de Saturno (Titán) y el satélite principal de Neptuno (Tritón). Tienen más de 3.000 km de diámetro. Algunos, como la Luna y Calisto, están formados por rocas; los otros, por una mezcla de hielo y roca. Los satélites medianos tienen entre 200 y 1.600 km de diámetro. Se encuentran alrededor de Saturno, Urano, Neptuno Plutón. La mayoría están formados de una
mezcla de hielo y roca. Por último, están los minisatélites: de forma irregular y de menos de 200 km de largo (algunos kilómetros solamente, en el caso de los más pequeños). De esta tercera familia,
los más conocidos son los satélites de Marte: Fobos y Deimos. No fueron descubiertos hasta 1877 y se cree que eran asteroides que,
en algún momento, quedaron cautivos de la gravedad marciana.

El planeta Júpiter

Con un diámetro mil veces más pequeño que el del Sol, Júpiter es, verdaderamente, un planeta gigante: podría contener más de 1.300 cuerpos del tamaño de la Tierra. En esta ilustración, los colores artificiales hacen resaltar las franjas nubosas en distintas altitudes.

 

Los planetas telúricos

Aunque a primera vista los cuatro planetas telúricos (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) se ven muy distintos, su dimensió y estructura son parecidas. Desde principios de la década de 1960 se enviaron sondas espaciales a Venus y a Marte para estudiarlos.

Mercurio

Se encuentra a 58 millones de km del Sol y demora 88 días en dar una vuelta en torno a éste. Por encontrarse cerca del Sol y girar lentamente sobre sí mismo (58,6 días), sus días son muy calurosos (hasta 400°C) y sus noches, muy frías. Es el más pequeño de los planetas telúricos (4.880 km de diámetro). Mercurio casi no tiene atmósfera, ya que, al igual que la Luna, no es lo suficientemente pesado como para retener una envoltura gaseosa. Como no tiene una atmósfera que lo proteja, desde hace miles de millones de años recibe permanentemente el impacto de meteoritos y otros cuerpos pequeños que cruzan el espacio, y por eso la superficie está llena de cráteres. Mercurio no tiene satélite conocido.

Venus

A 108 millones de km del Sol, Venus recorre su órbita en 225 días. La rotación sobre sí mismo es muy lenta (243 días) y la realiza de este a oeste, en sentido inverso a los demás planetas. Con 12.100 km de diámetro, es apenas un poco más chico que la Tierra, pero su atmósfera es muy distinta: está compuesta principalmente de 96% de gas carbónico y de 3,5% de nitrógeno. Lo rodea un velo denso de nubes que se distribuyen en tres capas, entre 50 y 70 km de altitud. Algunas provocan lluvias de ácido sulfúrico, un compuesto químico muy venenoso. La temperatura sobre Venus es elevada. El gas carbónico acumulado en la atmósfera actúa bajo el efecto de los rayos solares como los vidrios de un invernadero: la temperatura del suelo alcanza 460°C. La superficie de Venus está cubierta de planicies volcánicas. Al parecer, numerosos volcanes se encuentran todavía en actividad. Al igual que Mercurio, Venus no tiene satélites.

La Tierra

Se encuentra a casi 150 millones de km del Sol; efectúa su revolución en 365,25 días, y su rotación sobre sí misma, en 23 h 56 min. Es el más voluminoso de los cuatro planetas telúricos; tiene poco más de 12.700 km de diámetro. La Tierra está rodeada de aire, una mezcla gaseosa que contiene, aproximadamente, un 78% de nitrógeno y 21% de oxígeno. Es el único planeta donde el agua puede permanecer en estado líquido, favoreciendo la aparición y el desarrollo de la vida. Esta agua, que erosiona progresivamente las rocas, contribuye también a modificar el relieve de la superficie terrestre. La temperatura más alta registrada en la Tierra ha sido 58°C en Libia, y la más baja -89,9°C en la Antártida. La Tierra posee un solo satélite: la Luna.

Marte

El planeta Marte está ubicado a unos 228 millones de km del Sol. Demora 687 días en completar su órbita en torno a él, y gira sobre sí mismo en 24 h y 37 niin. Su diámetro (6.800 km) representa un poco más de la mitad del de la Tierra. Debido a la débil gravedad que existe en el planeta (un tercio de la terrestre), este sólo ha podido retener una fina capa atmosférica que contiene un 95,3% de gas carbónico, 2,7 de nitrógeno, 1,6% de argón y trazas de oxígeno. Marte es un planeta más frío por estar más lejos del Sol que la Tierra: la temperatura en la superficie desciende por lo general a -50°C y nunca supera los 20°C. Al igual que Venus, Marte registra rastros de una importante actividad volcánica. En él se encuentran los volcanes más grandes (hoy, apagados) del Sistema Solar, con más de 20 km de altura. Su superficie, rocosa y desértica, posee un bello tinte rojizo y las rocas contienen un óxido de hierro similar a la herrumbre que las colorea. A veces se desatan violentas tempestades que levantan nubes de polvo. Dos satélites pequeños giran en torno a Marte: Pobos y Deimos. No existen evidencias de que la vida haya existido allí alguna vez.

 

Estructura de los planetas telúricos

Las cuatro planetas telúricos están formados por una corteza sólida y liviana, que cubre un manto rocoso más pesado y que, a su vez, envuelve a un núcleo metálico. Se cree que, en relación con su volumen total. Mercurio tiene el núcleo más grande, y que Marte tiene el más pequeño.

planetas

 

Los planetas gigantes

Mas allá de Marte, giran dos planetas gigantes: Júpiter y Saturno. Como pueden apreciarse a simple vista, fueron observados tempranamente. El sabio italiano Galileo Galilei los detectó con su telescopio en 1610. Las sondas espaciales norteamericanas Pioneer, Voyager y Galileo enviaron informaciones más completas sobre ellos cuando los sobrevolaron entre 1979 y 1981. A diferencia de la Tierra, Júpiter y Saturno no tienen una superficie sólida: son dos enormes esferas de gas.

Júpiter

Es el más grande de todos los planetas del Sistema Solar: tiene 11 veces el diámetro de la Tierra, 318 veces su masa y más de 1.300 veces su volumen. Se encuentra a 778 millones de km del Sol. Este gigante está rodeado de una densa atmósfera cuyos componentes principales son el hidrógeno y el helio; en esa atmósfera circulan nubes formadas por gases solidificados o licuados, tundamentalmente metano y amoníaco. Como Júpiter gira muy rápido sobre sí mismo (un día allí dura menos de 10 horas), las nubes se estiran en bandas paralelas en el ecuador y lo envuelven como cinturones. Las nubes más elevadas nos parecen- brillantes en tanto las otras permanecen oscuras. Estas formaciones nubosas son muy turbulentas y tienen el aspecto de enormes torbellinos que se modifican más o menos rápido. Uno de ellos forma la Gran Mancha Roja que ha intrigado a los astrónomos durante largo tiempo: es un huracán permanente, cuatro
veces más grande que la
Tierra. La cima de las nubes es muy fría (-148°C), pero hacia el interior del planeta la temperatura y la presión van aumentando. En el núcleo de Júpiter, la temperatura alcanza los 30.000°C y la
presión es 100 millones de veces superior a la terrestre. Júpiter posee dieciséis satélites conocidos. Se cree que se trata de asteroides que, en tiempos remotos, fueron capturados por la gravedad del planeta. Cuatro de ellos son grandes, de un tamaño similar al de la Luna: ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Los demás son pequeños, de algunas decenasde kilómetros de diámetro solamente.

Saturno

Saturno es otro gigante y equivale a 9,5 veces. La Tierra en diámetro, 95 veces en masa y a mas de 750 en volumen. Está ubicado a 1.400 millones de kilómetros del Sol. Al igual que Júpiter, es una esfera gaseosa que gira muy rápido sobre sí misma (en un poco más 10 horas). Pero es aún menos denso, ya que contiene más hidrógeno: si pudiéramos ponerlo en agua, flotaría. Las nubes que rodean Saturno están animadas por verdaderos ciclones. En las cumbres nubosas la temperatura es de -180°C. Como Júpiter, Saturno posee una fuente de calor interna que emite el triple de la energía que recibe el Sol. Uno de sus veintitrés satélites, Titán, más grande que el planeta Mercurio.

Los anillos de Saturno

Lo que caracteriza a Saturno es el sistema de anillos que lo rodea, tan grande que puede ver con un pequeño anteojo ronómico. Aunque fue observado por jalileo en 1612, el primero en entender el
fenómeno fue el holandés Christiaan Huygens en 1659. Desde la Tierra, se ha descubierto apenas media docena de anillos, pero las fotografías tomadas por las sondas Voyager revelaron que hay miles. Forman alrededor de Saturno, en el plano de su ecuador, un enorme disco de casi 300.000 km de diámetro, pero de apenas un 1 km de espesor. Los anillos se ven más o menos inclinados según la posición de Saturno con respecto a la Tierra y al Sol. En ocasiones, son tan delgados que no se ven. Estos anillos se componen de pequeñas partículas y bloques de hielo mezclado con polvo, que giran en torno al planeta.

Los anillos de Júpiter

No son tan espectaculares como los de Saturno. El borde extremo del anillo principal se encuentra a unos 57.000 km de las nubes altas de su atmósfera. Tiene unos 6.000 km de ancho y se prolonga hacia el
planeta como un halo difuso y, hacia el lado opuesto, como un anillo exterior.

 

Los planetas lejanos

Mas allá de los planetas gigantes, existen otros dos planetas de gran tamaño: Urano y Neptuno. Al estar tan alejados, es difícil estudiarlos desde la Tierra. Se los conoció mejor después de que la sonda norteamericana Voyager 2 sobrevoló Urano, en 1986, y Neptuno, en 1989. A Plutón no se ha acercado nunca una sonda espacial, por lo que la mayoría de sus secretos aún no han sido explicados.

Urano

A Urano lo descubrió, por casualidad y con un telescopio, el astrónomo inglés William Herschel en 1781; en un principio se creyó que era cometa. Tiene alrededor de 4 veces el diámetro de la Tierra y 15 veces su masa, y se encuentra a 2.800 millones de km del Sol. Es más pequeño y más denso que Júpiter y que Saturno y, al igual que estos últimos, está rodeado de una espesa atmósfera, compuesta principalmente por hidrógeno y helio. Su atmósfera contiene, además, gas metano, que le da un bello tono azul. Urano es un verdadero glaciar: la temperatura desciende hasta menos de los -200°C. Se cree que no contiene hidrógeno líquido metálico, sino un gran núcleo rocoso cubierto de un grueso manto de hielo. Está rodeado por 10 anillos de polvo oscuro que se escalonan entre 42.000 y 51.000 km del centro del planeta. Se han identificado quince satélites alrededor de Urano: los cinco mayores fueron observados con telescopios desde la Tierra; los otros fueron descubiertos por la sonda Voyager 2.

Neptuno

Fue descubierto en 1846, en el mismo lugar que había predicho, basándose en cálculos, el astrónomo francés Urbain Le Verrier, quien sostenía que sólo la presencia de otro planeta podía explicar algunas anomalías en los movimientos de Urano. Neptuno se encuentra a una distancia media de 4.500 millones de km del Sol. Por su apariencia, tamaño y masa es, de hecho, el doble de Urano, aunque con una atmósfera más agitada. Se observan nubes de distintas alturas, empujadas por vientos de más de 1.000 km/h. La formación más espectacular es la Gran Mancha Oscura, tan grande como la Tierra, que recuerda la Gran Mancha Roja de Júpiter. Es un enorme huracán que gira a más de 600 km/h. A mayor altura, circulan pequeñas nubes claras, muy veloces, formadas de cristales de hielo de metano. Por lo lejos que se encuentra del Sol, Neptuno recibe 900 veces menos energía solar que la Tierra. Sin embargo, se ha constatado que emite 2,7 veces más energía de la que recibe. Se desconoce la fuente de este calor interno, si bien esto explica los violentos movimientos de la atmósfera.Gracias al Voyager 2, se identificaron tres anillos alrededor de Neptuno, inmersos en un disco de polvo. El más externo tiene la particularidad de presentar tres arcos más marcados, a lo largo de los cuales hay materia. Neptuno tiene ocho satélites conocidos. El más grande, Tritón, tiene 2.700 kilómetros de diámetro y es el cuerpo más frío que se haya observado en el Sistema Solar, con una temperatura de -228°C en la superficie.

Plutón

Cuando se descubrió Plutón, en 1930, se comprobó que era el planeta más lejano del Sistema Solar. Pero como su órbita tiene la forma de una elipse muy alargada, su distancia del Sol varía entre 4.400 y 7.400 millones de km. Por ello, entre 1979 y 1999 estuvo más cerca del Sol que Neptuno. Plutón tiene menos de 2.500 km de diámetro; es más pequeño que la Luna. No ha sido sobrevolado por ninguna sonda, por lo que no es muy conocido. Se cree que está formado por un núcleo rocoso rodeado de un manto de hielo. Su superficie estaría recubierta de nitrógeno y de metano congelados. Estaría envuelto por una tenue atmósfera que contendría metano. Algunos astrónomos suponen que este planeta es un antiguo satélite de Neptuno. Se habría independizado después de una colisión con otro cuerpo. En 1978 se le descubrió un satélite: Caronte, cuyo diámetro, de unos 1.200 km, es casi la mitad del de Plutón. No existen otros ejemplos en el Sistema Solar de satélites tan grandes con respecto a su planeta. Plutón y Caronte son mucho más densos que los demás planetas y satélites, y la distancia entre ambos es veinte veces menor que la que existe entre la Luna y la Tierra.


Estructura de los planetas lejanos

Urano y Neptuno están formados principalmente por hidrógeno y helio. Plutón es un planeta de roca y hielo, que fue descubierto gracias a los cálculos de Percival Lowell (1855-1916).

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